Respuesta de Carmen A. a Carmen Sara:

"En mi infancia, nadie me contó nunca un cuento. Todos tenían otras cosas que hacer o estaban demasiado cansados para dedicarme ese tiempo. Luego en el colegio, sí me leyeron algunos, pero los típicos. A pesar de todo, aprendí a leer muy pronto y siempre me ha gustado mucho hacerlo y los leía yo. De todo tipo. Leía todo lo que caía en mis manos. Y muchos me enseñaron muchas cosas. De hecho, me gusta seguir leyéndolas y sacar enseñanzas.

Cuando oí a Carmen Sara narrar historias y cuentos, para los/as presos/presas de Topas, me quedé fascinada. Hay mucha sabiduría en sus cuentos y su forma de expresarse es simplemente maravillosa. Hace que todo te llegue al corazón y se grabe en tu memoria. ¡Gracias, tocaya!"

Estas son algunas de las historias que Joaquín, del Módulo 10 – Terapéutico, recordó después de oír a Carmen Sara contar a los presos.

 

Historia del Tío Gurriato

El Tío Gurriato era inquieto, guerrero y muy gracioso. Tenía alma de detective. Una mañana, pasaba por su puerta y lo encontré esparciendo ceniza con un minicedazo. Hacía el trabajo con mucho mimo, tratando que la ceniza quedase uniformemente repartida; sellando con ella un franja como de cinco metros de su fachada y de lado a lado de la calle.

Yo, aunque tenía también mi propio mote, me dirigía a él llamándole “Angelito”. El diminutivo era en plan cariñoso, porque también en la formas era pequeño y recogido y siempre mantenía en la cara una sonrisa.

Total, que le pregunté a Angelito: «¿Por qué esta delicada siembra de ceniza sobre la tierra de la calle?». A lo que me contestó: «Como no voy a estar en casa en un buen rato, la ceniza me sirve para saber si durante mi ausencia ha venido alguien a mi casa».

Es de admirar la sabiduría que puede contener el cerebro de un hombre sencillo.

Hemos ido varios veranos a Prioro, en la montaña leonesa, y razones no faltan. A simple vista todo el mundo que pase por allí puede apreciar que es un lugar precioso rodeado de rutas y senderos por los que perderse rodeado de bosques de robles, encinas y hayas. 

El clima durante los meses de julio y agosto es bastante benigno porque escapas del calor asfixiante de la meseta castellana, aunque en invierno, cuando la nieve lo cubre todo, y el frío se mete en los huesos, uno puede imaginarse merodeando por las cercanías a los lobos, y a algún oso que desciende de la vecina Asturias. 

Nicolás Buenaventura nos envía un relato de su nuevo espectáculo "Dar a luz, la aventura del pensamiento" (1ª parte) que creó junto con los músicos Marta Gómez, cantante colombiana y guitarrista, Souleymane Mbodj quien participó en la primera versión del espectáculo cantando, tocando la guitarra y el djembé y posteriormente Hugo Candelario, músico que se encargó de la marimba, el saxofón soprano, la tambora y el cununo. 

Se trata de un espectáculo en el que la música es forma y tema, razón de ser y corazón. Consta de cinco partes: "ritmo", "melodía", (arrullo) "harmonía", "humedad" y "leer el pensamiento". 

El cuento que nos ha cedido está inspirado en varios motivos de la tradición y dentro del espectáculo ocupa el momento dedicado a la harmonía. 

Desde aquí nuestro más sincero agradecimiento a Nicolás Buenaventura por la primicia.