JoaquínDíaz fotoFidelRaso

 

Joaquín Díaz, músico y folklorista, nació en Zamora en 1947. Muy pronto mostró interés por la música, concretamente por la música tradicional, formando a los 16 años un grupo de canción folk. Fue esta mecha la que prendió con fuerza su interés por la cultura popular. En estos primeros años combinaba su actividad como estudioso y divulgador con la de músico, dando conciertos y recitales por España y países de América y Europa.

A partir de 1975 decidió abandonar el mundo del espectáculo para centrarse en el trabajo de campo (recogida), estudio e investigación de la cultura popular. Además de canciones, danzas, ceremonias... recogió muchos cuentos de la tradición oral, reunidos en cinco libros y grabaciones tituladas Canciones y cuentos tradicionales.

El propio Joaquín habla de la recogida de cuentos como algo que naturalmente ocurría: 

"En el año 1977 se me ocurrió que podría utilizar algunos de los cuentos que había recogido en los años precedentes de diferentes narradores orales. La recopilación había surgido tan natural como la propia conversación: es evidente que las personas que contaban cuentos tenían un repertorio mucho más amplio que abarcaba géneros como el romance –al fin y al cabo historia cantada- o las canciones narrativas, pero su especialidad eran los cuentos y su habilidad transmitirlos de forma muy atractiva.

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Marina Sanfilippo es Profesora Titular de Filología Italiana en Universidad Nacional de Educación a Distancia, es Dottoressa in Lingue e Letterature Straniere Moderne por la Universidad La Sapienza de Roma, (1989) y Doctora en Filología con la tesis: El renacimiento de la narración oral en Italia y España (1985-2005), UNED, 2006, dirigida por José Romera Castillo, Catedrático de Literatura Española. Con dicha tesis obtuvo el premio extraordinario de doctorado y fue publicado por Fundación Universitaria Española en el año 2007.

La carrera profesional de Marina es amplia y heterogénea. A lo largo de más de 30 años ha podido desarrollar un destacado trabajo a nivel académico y artístico. Es decir, podemos mencionar su doble faceta laboral: por un lado, el de narradora y creadora, y por otro como investigadora, profesora, coordinadora de coloquios y seminarios.

“Tibio era el sol los días que llegaba cartas de José” dice Serrat y así era cuando se fue de Buenos Aires. José: el mejor y más extrañado de la narración y de la vida. Padre “abandónico” de Cuentos al día, primer periódico de narración. Hermano en la distancia y huésped de honor en mi casa. Enorme y creativo narrador”.
Marta Lorente, narradora argentina

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Manifiesto por la lectura de Irene Vallejo empieza con una mujer que camina sola en un territorio peligroso, camina que camina. Frágil, pero con un sortilegio infalible: las palabras, las historias que narra. 

La obra de Irene Vallejo está llenita de amor por la oralidad y las historias antiguas que un día se contaron oralmente. 

Hace tiempo escribió un artículo para AEDA, Hilo de voz se llama. Y empieza así:” Llegué a los libros atraída por los cuentos orales… Fue mi madre quien desplegó ante mí el universo de las historias susurradas.” En otra entrevista habla de su padre contándole la Odisea, una Odisea que entonces era sólo para ella. 

Irene habla sobre cultura clásica y sobre lo que vivimos ahora en cada texto que escribe y en cada encuentro con pasión y mesura. En el club de lectura de un colegio o en un encuentro internacional. Ella, sin prisa, escucha, se muestra gran oradora y llena de imágenes el momento. 

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La cultura no tiene que ver con el deseo de notoriedad, sino con el de ser y saber
Gustavo Martin Garzo. 9 de febrero de 2014

Descubrí tarde la escritura de Gustavo. 

Una mañana de invierno, en un café, leyendo el periódico El País comencé a leer un articulo titulado “El pájaro de oro” una reflexión sobre la importancia de los cuentos tradicionales y lo fundamental de los elementos que los componen. Casi se me derrama el café. Era el mes de noviembre de 1998 y en aquella época leer eso en un medio “culto” era algo como de ciencia ficción. 

Mi primera reacción fue preguntarme quién era ese hombre que escribía con tanta claridad y belleza, convirtiendo un artículo periodístico en un texto casi poético. Fui a una librería y me enteré de que ya tenía 11 libros publicados y a uno de ellos le habían dado el “Premio Nacional de Narrativa”. Asombrado me compre todos sus libros, que tenían en esa librería.