gallego

Cuando los griegos consultaban el oráculo de Trofonio tenían que beber en primer lugar de la Fuente del Olvido (Lete) para borrar de la memoria todo cuanto les había pasado anteriormente en la vida. A continuación entraban en una cueva donde experimentaban el pánico que produce el trance de la vida a la muerte, para a continuación recuperar lo visto y lo vivido bebiendo agua de la Fuente de la Memoria (Mnemósine). Ese horror transitorio que se apoderaba del consultante del oráculo cuando se desprendía de la memoria (recordar el mito del Río del Olvido acontecido en nuestro Limia) representa la necesidad humana de tener recuerdos de un pasado para conformar una identidad en el presente.

Mas olvido y memoria, siendo contrapuestos pues uno inhibe al otro, son valores aliados y complementarios. No todo debe confiarse a la memoria ni todo debe entregarse al olvido. Como en la Cueva de Trofonio, la experiencia debe ser el árbitro que concilie un equilibrio deseable entre una y otra facultad. 
La memoria es, por tanto, imprescindible pero, como decía Nietzsche, confiar todo a la memoria puede matar. La memoria es frágil, voluble, alterable y vulnerable, y, a pesar de todo esto, constituye la argamasa imprescindible de nuestra identidad. 

La memoria y la identidad son representaciones subjetivas de la realidad, mas, cuidado con las fuentes de la memoria. No es lo mismo alimentar la memoria leyendo textos de historia, escritos para que los sucesos del pasado, como afirmaba Herodoto, no queden en el olvido, que beber directamente de la memoria viva, fruto de las experiencias y de la tradición. 

Esta es una de las grandes razones, no la única, por la que el Consejo Directivo de la AELG decide allá por el año 2006, crear en un primer momento una vocalía y luego una sección de Literatura de Tradición Oral. 

Hay otras razones, claro. Sabemos que la memoria popular y la memoria de las élites, que siempre se preocuparon por conveniencia por la conservación de su memoria de clase, no son las mismas.
Los historiadores y los archivos apenas reparan en las memorias de la gente corriente así que la conformación de nuestra identidad como gallegos y gallegas no puede depender sólo de las interpretaciones, más o menos certeras, de los historiadores que desde este u otro presente indagan e interpretan un pasado más o menos remoto. Los saberes que se acumulan en la memoria viva de la gente y en sus tradiciones, en lo que se recuerda y representa del pasado más próximo, tiene significado en el presente y, por tanto, utilidad para un inmediato futuro.

Poco a poco, despacio, en estos años fuimos poniendo en marcha proyectos de investigación y divulgación como las Jornadas de Literatura de Tradición Oral, que se vienen celebrando en Lugo desde el año 2008. Creamos las Polafías, un proyecto que, inspirado en las antiguas costumbres de reunión para contar o cantar (por las villas, hiladas, atardeceres…), nos lleva ahora por aldeas, parroquias y villas para, con la ayuda indispensable de muchos colaboradores, motivar la recuperación de la transmisión de historias, cuentos, leyendas, romances, músicas o historias de vida. De las veinte y tantas grabaciones de estas sesiones nació el archivo de la Sección de Literatura de Tradición Oral de la AELG, que cuenta ahora incluso con más de 500 vídeos, con acceso libre para quien lo desee.

Y otra consecuencia más de este proyecto, el archivo y los premios “Maestros de la Memoria”, con los que tratamos de detectar y reconocer cómo se merecen aquellos hombres o mujeres que nos muestran un grado de excelencia en la transmisión de los saberes propios de nuestra cultura popular. Asimismo, echamos andar los Talleres de Narración Oral, una variante especializada de la Escuela de Escritor@s de la AELG que cuenta con mucha aceptación. A estos habría que añadir otros proyectos menores como la revista oral Letra das Festas, que se desarrolla en Lugo como un acto más del programa de fiestas de San Froilán desde el año 2011.

Con estas y otras actividades son muchos los colectivos y personas relacionados con el estudio, investigación y recreación de la tradición que participan de nuestros proyectos. Una comunión de intereses y objetivos que nos fortalece a todos, que nos da esperanza y ánimo para no perder el paso, en estos tiempos en los que cualquier descuido puede derramar de una vez y para siempre las formas culturales que nos identifican e incluso la misma lengua en la que se expresan y transmiten.

La sección de literatura de Tradición oral de la AELG procuró desde los inicios de su caminar, crear espacios, desarrollar proyectos donde la memoria viva y la identidad que nos es común a gallegas y gallegos se manifieste, a ser posible, a voz en grito. Creemos en la oralidad como soporte de comunicación básico, básica, donde nuestra lengua resiste, mucho más liberada de perjuicios que en otros ámbitos los embates del desprecio de la cultura oficial. Creemos en la literatura popular de tradición oral y en los que la aprecian, recrean y transmiten, pues sin ellos, nuestra lengua estaría muerta hace ya mucho tiempo. 
Creemos, en resumen, que el agua de la Fuente de la Memoria adormila los efectos siempre peligrosos de la otra agua, los que burbujean en la Fuente del Olvido. 

 


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