Con motivo de la aparición de El Aedo 4: Un diccionario de narración oral, Mario Caballero entrevista a la Comisión de Contenidos que ha llevado adelante este proyecto: Charo Pita, Estrella Escriña, Ana Griott, Manuel Castaño y Pep Bruno.

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Comisión de Contenidos en un momento de la Escuela de Verano en Ezcaray 2014, preparando el n.º 4 de El Aedo

 

¿Cuándo surge la idea de la revista?

La revista El Aedo nació prácticamente con el nacimiento de la asociación; de hecho la Comisión de Revista se creó en su primera asamblea y fue, desde sus inicios, una de las más activas. Tal es así que, antes incluso de que la asociación tuviera página web, la revista ya había publicado sus dos primeros números (alojados en ISSUU). Desde su creación se planteó como un espacio de reflexión sobre narración oral de una manera honda y completa, por eso adoptó el formato monográfico, para tratar temas concretos en profundidad. Por cierto, la Comisión de Revista con el nacimiento de la web pasó a llamarse Comisión de Contenidos, para dedicarse, también, a la selección de contenidos y artículos que se publican en nuestra web.

 

¿Qué aporta o cómo complementa El Aedo a las otras revistas de narración oral?

Como podéis ver en nuestra hemeroteca, son bastantes las revistas que existen sobre narración oral en el ámbito lingüístico del castellano, pero El Aedo se diferencia de todas ellas, desde nuestro punto de vista, por dos cualidades específicas: una, su carácter monográfico, su voluntad de ahondar en cuestiones concretas y desde puntos de vista diversos, y dos, su voluntad coral, su intención de aglutinar el mayor número posible de voces, opiniones y colaboraciones.

¿Cuál es la función de cada integrante de la Comisión?

Algunos integrantes de la comisión tienen una función fija. Ana Griott se encarga de las correcciones y Pep Bruno se ocupa de la maquetación, la corrección y de recordarnos continuamente los plazos porque, si no, seguro que no habría salido en fecha. El resto vamos repartiéndonos el trabajo que surge: el contacto con los colaboradores, la lectura de los textos que iban llegando... Las decisiones se toman por consenso y en general por WhatsApp, pero, si hay dudas, se discuten por e-mail, que hay un poco más de espacio.

Guadalajara, Madrid o Galicia son la residencia de las personas de la Comisión, ¿cómo afecta la dispersión geográfica al trabajo?

Es cierto que la comisión está muy dispersa pero esto no presenta ningún problema. Aprovechamos los encuentros que haya para otras cuestiones para quedar, como durante la escuela de verano, a la que asistimos todos. Después nos comunicamos por e-mail, WhatsApp y a veces por teléfono, que sigue siendo un modo muy efectivo de comunicación, al menos entre narradores orales. 

¿Cómo se eligen los temas?

Los temas son propuestos tanto por la Comisión de Contenidos como por los socios que lo deseen y, una vez estudiados, se presentan en la Asamblea de enero, se elige uno y, desde ese momento, se comienza a trabajar.

¿Cuánto tiempo lleva sacar un número?

En enero se plantea el tema, se empiezan a pensar estructura, posibles artículos y colaboradores, y a partir de ahí depende de los tiempos que la comisión se imponga y acuerde con los colaboradores. En líneas generales, hay que decir que El Aedo sale una vez al año, y que su preparación oscila entre los seis y los doce meses (aunque alguno, como el monográfico sobre itinerarios de formación, nos llevó casi dos años). Aunque no siempre de manera constante. 

Centrándonos en este número del Diccionario de Narración, ¿resultó complicado seleccionar los términos que debían aparecer?, ¿cómo fue el proceso? 

Fue el resultado de un trabajo en equipo. Durante la Escuela de Verano celebrada en Ezcaray en julio de 2014, los miembros de la comisión se reunieron para elegir los términos a partir de una lluvia de ideas previa elaborada por la gente de AEDA a través de la lista de e-mail. En un principio, el número de entradas al diccionario ya rondaba las cien, cifra que al final de proceso superamos, como podéis comprobar consultando la revista. Se comenzó a trabajar tomando las palabras escogidas en Ezcaray como punto de partida y, poco a poco, estas se fueron puliendo, ampliando y matizando de acuerdo con las necesidades que iban surgiendo, las carencias que íbamos detectando, las ideas y asociaciones que los propios autores de las definiciones iban estableciendo de manera implícita, por la manera de abordar sus textos.

Vuestro planteamiento fue pedir la colaboración de un buen número de narradores y narradoras, contadnos cómo ha funcionado la experiencia. 

Creo que ha sido muy satisfactoria. La intención era crear un texto colectivo que, de alguna manera, recogiera la voz de una buena parte de los profesionales de la narración, una compilación en la que pudieran definirse y, al tiempo, definir el oficio en todas sus vertientes, ahondando en los recovecos más oscuros y buscando nuevas perspectivas en las zonas aparentemente más claras, con el fin de ampliar miradas y ofrecer toda la riqueza que esta labor atesora. Para ello, resultaba vital involucrar al mayor número de profesionales posibles. De hecho, ese era uno de nuestros objetivos principales a la hora de plantearnos la realización del diccionario. Y la respuesta de las personas a las que nos dirigimos fue realmente extraordinaria. Todos los participantes se ofrecieron a colaborar sin demorar en exceso el plazo de entrega fijado, aceptando las sugerencias que, en algunos casos, se hicieron, y volcando en sus escritos todo el conocimiento y la experiencia que han ido acumulando a lo largo de años de reflexión y trabajo.

¿Tenéis idea de seguir ampliando y actualizando el diccionario? ¿Cómo lo haríais?

Este primer diccionario es solo el comienzo de un Diccionario que nace con la pretensión de seguir dando cobijo, alfabéticamente, a las reflexiones que sobre las distintas entradas surjan. Esperamos que, tras la lectura de esta primera versión, lleguen otros escritos que complementen, amplíen o den otro punto de vista a las entradas que compone nuestro primer diccionario. Se configurará, pues, un Diccionario on-line que irá incorporando nuevas voces y que tendrá diferentes versiones a medida que nos vayan llegando las aportaciones. Todavía no hemos decidido cuál será el procedimiento para todas estas nuevas incorporaciones, posiblemente serán encarcargos que vayamos haciendo o sugerencias que nos vayan llegando a través del e-mail o de la web.

¿Tenéis noticia de algún diccionario similar en nuestro ámbito? 

En abril de 2013 la narradora estadounidense Laura Packer publicó en su blog un alfabeto de narración oral (una palabra por letra del abecedario), esta fue la chispa que prendió la idea de hacer algo más completo y más compartido, con muchos colaboradores pensando sobre esto que hacemos cuando contamos cuentos.

Si bien es verdad que en Estados Unidos se han publicado algunos libros similares como la Storytelling Encyclopedia que coordinó David A. Leeming (ed. Orix), o en otros ámbitos cercanos existen diccionarios como el Diccionario de teatro de Patrice Pavis, no tenemos constancia de que exista un diccionario de narración oral propiamente dicho. También conviene decir que este monográfico de El Aedo pretende ser, además, de una propuesta de reflexión y definición de este oficio nuestro, un paso más en la visibilización de esto que hacemos.

 

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