Ana Griott y Pep Bruno realizaron una misma entrevista* a José Manuel Pedrosa** y Antonio Rodríguez Almodóvar para el boletín n.º13 de noviembre de 2013 de AEDA. ¿Quieres comparar respuestas? Aquí tienes las de A. R. Almodóvar.

 

¿Sería posible un ser humano sin palabra? ¿Y sin historias?

Lo que distingue al ser humano del resto de las especies animales es precisamente la capacidad para articular un lenguaje complejo, y la competencia simbólica para convertir ese lenguaje en narración no solo comunicativa, sino también literaria. La creación de la palabra suele ser el primer acto de las mitologías de creación de muchos pueblos.

¿Para qué sirve la tradición oral? ¿Y qué puede aportarnos hoy en día al conjunto de la sociedad?

La tradición oral fue la madre de todas las demás tradiciones literarias, y sigue siendo su hermana mayor. Madre porque de ella nacieron las demás, hermana mayor porque sigue viva e influyente en todas. El que siga viva y operativa todavía hoy, y el que sea valorada y reivindicada (relativamente), permite que la sociedad siga reconociéndose en una de sus raíces más viejas y esenciales.

Como estudioso del folclore y la tradición oral ¿cuál es el panorama, en tu opinión, de la tradición oral actualmente en nuestro país?

En España, la tradición oral patrimonial, para entendernos la de los cuentos maravillosos, los cantos de trilla, los ensalmos etnomédicos, los romances viejos o los pliegos de cordel, se halla prácticamente extinguida. Viva solo en la memoria de transmisores muy mayores, sin la savia vital que tuvo hasta hace unas décadas, y sin actividades ni rituales sociales que sirvan de respaldo. Condenada a muerte por los cambios de costumbres, por la globalización. Pero otros géneros siguen vivos, e incluso más pujantes que antes, porque se han aliado con Internet: el rumor, la leyenda urbana, el chiste...

Más allá de la imagen bucólica de un grupo de personas alrededor de la lumbre contando historias ¿hay espacios fértiles actualmente para la palabra dicha y la tradición?

Los narradores orales, cuentacuentos o como cada uno se quiera o los quiera llamar constituyen un movimiento poderoso, influyente, fértil... Aunque no todos beben de la tradición oral vieja, muchos sí se reclaman herederos de ella. En realidad, muy pocos son herederos directos, "genéticos" de ella. Muchos han aprendido los cuentos tradicionales que narran en libros, no en su tradición oral local o familiar. Son más bien herederos sentimentales, más por elección que por nacimiento o crianza. Pero herederos. Han creado un género nuevo, el de la narración oral contemporánea, con códigos, espacios, auditorios diferentes de los del ayer. Pero la tradición oral fue siempre eso: cambio, adaptación.

Centrándonos en los cuentos tradicionales: ¿en qué situación se encuentran?

En España, el cuento tradicional tal y como era narrado cuando la sociedad era en buena parte rural y no letrada se halla tan herido de muerte como el resto de los géneros tradicionales extensos o complejos. Se publican todavía algunas colecciones importantes. Anselmo Sánchez Ferra acaba de dar a conocer una colección enorme de cuentos del área de Cartagena. Pero la colección muestra ya muchos menos cuentos maravillosos (cada vez más raros de encontrar) que satíricos, y refleja una tradición muy empobrecida en comparación con lo que hubiera podido recogerse hace unas cuantas décadas.

Quizás las leyendas urbanas son los textos de tradición oral más vivos actualmente ¿a qué puede ser debido esto según tu opinión?

Las leyendas urbanas son relatos breves, precisos, no complejos, fáciles de recordar y de transmitir, con suspense, impactantes, que han establecido vínculos muy eficaces con la televisión, el cine e Internet, y que son capaces de aprovechar muy bien los formatos multimedia que estos ofrecen.

¿Qué utilidad crees que puede tener el conocimiento la tradición oral para un narrador profesional? ¿Piensas que es imprescindible para un narrador profesional tener un repertorio básico de tradición oral?

La tradición oral, en tanto que madre (y hermana mayor) de las demás, es de conocimiento obligatorio, creo, para todos. Pero no creo que deba ser práctica obligatoria. Cada narrador profesional está en su derecho de seleccionar y de cultivar el repertorio con el que se sienta mejor identificado.

¿Crees que los narradores profesionales contribuyen a mantener viva la tradición oral? 

Sí, aunque habría que afirmarlo con muchos matices. Han contribuido más bien a su renovación poética y a su adaptación a paisajes socioculturales totalmente distintos de los de antaño. En su conjunto, son un fenómeno muy interesante de neooralidad, pero no un apéndice de las tradiciones orales del pasado.

¿Qué opinas de las versiones de los cuentos tradicionales que contamos los narradores?

En general, creo que se hallan más cerca del género del teatro (del monólogo teatral) que del folclore. Son productos de laboratorio artístico, muy ensayados, a veces muy histriónicos (otras veces no). Su poética interna, sus recursos pragmáticos, su proyección hacia los nuevos auditorios, son diferentes de los que caracterizaban a los cuentos folclóricos. Si un narrador español se aprende en un libro un cuento chino y lo narra ante su público español, eso no le convierte en portavoz cualificado de la tradición oral china. Su versión no tendrá calidad etnográfica, aunque puede que sí tenga mucha altura estética, artística, teatral.

En estos tiempos se diversifican los canales y las opciones para la comunicación: ¿qué crees que nos vamos perdiendo de la oralidad a través de vídeos, chats, skypes...? ¿Podemos considerar esto una forma de adaptación de la oralidad o, más bien, remedos que van adelgazando su músculo? 

No creo que debamos hablar de remedos, sino más bien de adaptaciones a soportes y estéticas nuevos. Y las tradiciones folclóricas que andan mimetizándose hoy en Internet no creo que estén perdiendo músculo, sino quizás ganándolo, porque Internet multiplica difusión y fuerzas.

 

* Aunque enviamos el mismo cuestionario a los dos estudiosos, sólo J. M. Pedrosa respondió a la totalidad de las cuestiones, por eso su entrevista tiene más preguntas que la de A. R. Almodóvar.

** José Manuel Pedrosa es profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Alcalá. Autor de numerosos artículos y libros sobre literatura oral entre los que figuran títulos como Las dos sirenas y otros estudios de literatura tradicional (De la Edad Media al siglo XX) (1995); Tradición oral y escrituras poéticas en los Siglos de Oro (1999); Entre la magia y la religión: oraciones, conjuros, ensalmos (2000); Bestiario. Antropología y simbolismo animal (2002); El cuento popular en los Siglos de Oro (2004); La autoestopista fantasma y otras leyendas urbanas españolas (2004); y La historia secreta del Ratón Pérez (2005). También ha editado colecciones de relatos populares: (de Jakob y Wilhelm Grimm) La mujer del musgo y otras leyendas alemanas (2000); (de Alexandr  Afanásiev) El pájaro de fuego y otros cuentos populares rusos (2000); La ciudad oral. Literatura tradicional urbana del sur de Madrid (2002); Cuentos burgaleses de tradición oral (2002); El joven que atrapó al puercoespín blanco y otros cuentos de los fang de Guinea Ecuatorial (2003); (de Afanásiev) El anillo mágico y otros cuentos populares rusos (2004); Cuentos maravillosos de las orillas del río Níger (2005); La princesa de cristal y otros cuentos populares del viejo Ceilán (2006); (de Afanásiev) Leyendas populares rusas de santos, diablos, milagros y maravillas (2007); Gitanos que andan con la luna: literatura tradicional de los gitanos de Almería (2007); Cuentos y leyendas inmigrantes (2008); La mujer del pez y otros cuentos tradicionales de la provincia de Guadalajara (2008); Cuentos del Pacífico (2008); Literatura oral de Nicaragua (2012), etc.

 


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