Mar Benegas (Valencia,1975) Es poeta y escritora de libros infantiles y de personas adultas. Formadora y conferenciante especializada en poesía, animación a la lectura y creatividad. Sus libros para bebés son de gozo y disfrute de niños y grandes.

foto Mar Benegas

En primer lugar gracias por dedicarnos tu tiempo, Mar. Vamos a realizarte algunas preguntas para conocer mejor cómo es tu proceso creativo literario dirigido a la primera infancia

¿Por qué escribes para bebés?

Escribir es mi manera de estar en el mundo, escribo mis experiencias, mis relaciones, lo que veo, lo que siento, lo que pasa. Lo que quiero decir y lo que me gusta o no me gusta. La poesía, en mi caso, no es un accesorio, ni siquiera algo voluntario, es algo intrínseco a mí. Tal vez por eso, la pregunta “¿Por qué escribes?” me suena un poco como: “¿Por qué respiras?”, ¿Por qué duermes?”. Soy de las que escribe en servilletas de papel si no tiene libreta y llevo una grabadora en el coche para grabarme en las horas que paso conduciendo. Escribo porque lo necesito.


Y escribo para bebés porque, de alguna manera, la infancia restaura mi fe en la humanidad. Porque creo, firmemente, en el poder sanador de la palabra dada.

 

Además, tengo la suerte de poder sentarme frente a ellos, trabajo mucho con bebés (con prelectores) y esto me permite observarlos de cerca, ver dónde ponen su atención. Me fascina, por ejemplo, ese acto reflejo, nunca mejor dicho, que suele repetirse con los bebés: todos mis movimientos los repiten. Por eso siempre ando inventando nuevas fórmulas, canciones y poemas que luego pueda compartir con ellos.

Y, para más suerte, a partir de estas reflexiones, de mis investigaciones, lecturas y experiencias directas (esos “cara a cara” que no tienen precio) tengo la oportunidad de transformar todo esto en libros que luego disfruto con los propios bebés o sé que se disfrutan en las casas y escuelitas.

¿Qué consideraciones tomas en cuenta a la hora de escribir o ilustrar para bebés?

Mis libros para bebés son muy orgánicos y vivos, para compartir en voz alta y, a la vez, que se erijan como un primer contacto con el objeto libro.
Lo primero, por supuesto, es tener algo que quiera compartir con ellos. Los libros de cartón, las solapas, las canciones o el objeto libro (como la colección Cocolor) siempre nacen de esta inquietud.

También me ha interesado mucho el camino que se recorre desde la llegada al mundo hasta la formulación del pensamiento, las estructuras de la comunicación y el lenguaje. El cómo va formándose y fortaleciéndose el léxico y la semántica, cómo se desarrolla y establece la base del pensamiento complejo. O las rutas maravillosas en las que los bebés habitan el lenguaje: las metáforas o la construcción de la imaginación creadora del juego simbólico.

En todo este entramado la palabra poética es fundamental, desde siempre, la poesía es la manera en que damos la bienvenida a este mundo a los bebés recién llegados. Pero también es la forma en que les damos su identidad y vamos ofreciendo, palabra tras palabra, retahíla tras retahíla, su lugar en el mundo.

Todas estas reflexiones las tengo en cuenta a la hora de escribir para ellos.
Y siempre están pensados para compartir en voz alta. La experiencia de la primera literatura es ajena al libro, aunque el libro pueda ser un estupendo soporte con el que, además de la experiencia compartida, podemos ofrecer el objeto libro e introducir un elemento fascinante también para esta primera etapa: la manipulación.

¿Qué te inspira a la hora de escribir?

Como te decía, mis libros casi siempre nacen de experiencias directas con ellos, sea la edad que sea, o por algo que quiera compartir. Me inspira y me impulsa, siempre, ese motor.

¿Cuándo elaboras un libro para bebés piensas en la figura del mediador, o sólo te centras en el bebé?

Me centro en ellos, en cómo puede funcionar para compartirlo, siempre intento pasar por alto a los adultos cuando escribo, sea el libro que sea. No me interesa su interferencia, aunque luego sea indispensable (la mediación es indispensable: docentes, familias, bibliotecas), pero, en primera instancia, yo pienso en los niños y niñas y confío en que los mediadores podrán verlo.
Eso siempre es bueno para mí, porque es lo que quiero hacer, también quiero pensar que es bueno para los bebés, pero, desgraciadamente, no siempre es tan bueno para los libros.

Cocolor, por ejemplo, es una colección arriesgada: no tiene ilustraciones, nada, cero, ni siquiera tiene letras en la portada. Y aunque algunos mediadores (fue seleccionada este año en la Feria de Bolonia o en el FLIC de Barcelona) sí lo tienen en cuenta y les parece una propuesta interesante, los que compran los libros, a veces, se asustan: “un libro sin dibujos, mira este que sí tiene” suelen decir.
En este caso los mediadores son un problema, porque a los bebés también les encantan, como libros cumplen, con creces, la función para la que fueron concebidos: un libro objeto, llamativo, para tener en las manos y ser compartido.

Hay libros para bebés que son para mirar, para leer en voz alta, para cantar, morder, jugar... ¿Para qué te gustaría que fueran tus libros o qué te gustaría que pasara cuándo un bebé se acerca a uno de ellos?

Depende de qué libro, por ejemplo, en “Nicolasa ¿y tu casa?” tenía muy claro que quería hacer un texto donde un bebé pueda sentirse seguro, por eso tiene partes con rima, que se repiten en cada página, una fórmula de apego musical, una acción (llamar a la puerta) y solapas para descubrir... pero también quería ir un poco más allá. Me ponen muy nerviosa esos libros que para bebés que no cuidan lo literario, con textos simples o tontos, con rimas facilonas, hechos de cualquiera manera porque son para bebés, y lo importante es que sean llamativos, de muchos colores, y con eso los bebés se entretienen. Pero mi experiencia es que a los bebés les encanta escuchar y pueden participar de una sesión (si está bien preparada) tanto como los mayores.

Por eso, en Nicolasa, entre esta estructura que ofrece una seguridad al bebé también hay palabras poéticas, metáforas complejas y un lenguaje cuidado. Sé que los bebés, cuando les cuento Nicolasa, no entienden muchas de estas palabras, pero eso no quita que a ellos les encante (encantar viene de cantar, no olvidemos que la musicalidad debe estar presente en estos libros siempre).
Pero quise, de alguna manera, huir del exceso de simplificación y, la verdad, funciona genial.

Con Cocolor (“El libro rojo” y “El libro azul”) la motivación fue otra, pero basada en la misma lucha: la necesidad de ofrecer la palabra a los bebés, de mirarlos, jugar con ellos, cantarles, más allá del exceso de estímulos visuales. Te dejo un enlace donde explico porque nació esta colección.

Con La Cereza quería aunar los juegos de falda (muchos de libros tienen “instrucciones” para ser compartidos), el libro como objeto “mordible” y manipulable, y la posibilidad de añadir el cómo cantarlo (por eso llevan la canción en QR), porque muchas familias y docentes me comentaban que no saben cómo contar a los bebés los libros, darles alguna pista.

En fin, cada libro está muy pensado y tiene su porqué.

¿Qué valor le asignas a la persona adulta que media entre tu libro y el bebé? ¿Qué No te gustaría que hicieran con tu libro?

La mediación lectora es indispensable. Pero si hablamos de bebés más todavía. No le asigno ningún valor predeterminado pero su función es completamente imprescindible. Me gustaría que todas las mediadoras (familias, docentes y bibliotecarias) estuvieran debidamente formadas.

No me gustaría que usaran mis libros para nada que no fuera el disfrute. Quiero pensar que mis libros no sirven a nadie más que a sí mismos y a los bebés. Intento contar lo que yo creo que les interesa (su mundo inmediato) pero sin más fin que el disfrute de compartir la palabra y ayudarnos a crecer, aunque no lo parezca ellos son los que me enseñan. No quisiera que mis libros se usaran para otra cosa que no sea compartir y acompañar, sin más.

¿Te llega reporte de lo que hacen los mediadores con tus libros y de lo que pasa con los bebés con ellos? ¿Alguna historia bonita que compartir?

Sí, sí, tengo tantas, pero tantas.
Desde la mamá que me escribe: “tengo la canción del “Bigote” grabada en el cerebro, cuando me acuesto a dormir veo un bigote” O “viene con tu libro cien veces al día”, o en escuelas, son muchas.
Me encanta cuando me cuentan que algún bebé ha tomado como objeto de apego alguno de mis libros, como si fuera un osito de peluche, y lo lleva a todos lados: a la ducha, a comer... y el pobre libro está destruido de tanto uso y yo lo veo con toda la ternura del mundo. O, por supuesto, cuando me llegan vídeos o mensajes de voz donde los propios bebés “cuentan” los libros de memoria.

Un último favor:
- Si has escrito alguna reflexión sobre literatura para bebés o escribir para bebés, quizás puedas compartirlo con nosotros para que lo incluyamos en el boletín, o nos compartas el enlace donde los visitantes puedan acceder a él para leerlo.

En este enlace encontraremos un artículo de Mar sobre Poesía e infancia, publicado en la revista VIURE EN FAMILIA (Vivir en Familia) de la editorial Graó.

- Si te han hecho alguna entrevista que creas refleja tu trabajo de una manera respetuosa y asertiva, puedes indicarnos donde ésta (por medio del enlace, o los datos de la revista) para leerlo y citarlo.

Aquí, una entrevista realizada a Mar en el blog especializado en educación.

Aquí, entrevista sobre recomendaciones de libros para bebés.

Muchas gracias Mar, por tu tiempo, dedicación… y por en-cantarnos con tus libros.

 

Entrevista realizada por Beatriz Aguado y Carolina Barreira   
Forma parte del Boletín nº 72 (parte II) - Dar de leer. Literatura para bebés, coordinado por ellas.


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