Al conocer la experiencia que había puesto en marcha la Fundación Germán Sánchez Ruipérez de "los fundamentales" me pareció una buena iniciativa para implantar en la biblioteca, además teníamos un espacio en la columna central que podía darnos mucho juego...

La adaptación de la idea de "los fundamentales" a la biblioteca de Morata de Jalón consistió en escribir a los escritores y Narradores que alguna vez habían estado en la biblioteca y hacerles una pregunta, "¿te gustaría participar?". Ellos nos tenían que mandar una lista de entre 8 y 12 libros que ellos consideraban como sus "fundamentales" (novela, cómic, ensayo... todo vale), y debían de acompañarla con un pequeño texto justificando el por qué de su selección. La idea es que los usuarios de la biblioteca, al ver la exposición de "fundamentales" tuvieran una recomendación de lecturas de escritores de una manera cercana, directa y ampliada con material multimedia.

La respuesta fue inmediata y abrumadora, ya que en una semana habíamos recibido multitud de "fundamentales"...

Sentados en la mesa con las piernas colgando, sonriendo a quienes van entrando y sentándose en el aula, biblioteca o lugar donde se vaya a celebrar la sesión de narración, así es como recibían Tim y Casilda primero, Tim y Charo después, a los cientos, miles de adolescentes navarros que han tenido la suerte de escucharlos a lo largo de muchos años.

Fue a principios de este siglo, cuando los vimos por primera vez. La novedad estaba servida, pues ofrecían sesiones de narración bilingües en inglés y castellano que, cuando menos, sorprendían. No teníamos muy claro si Tim contaba y Casilda traducía, si contaban la misma historia de forma paralela pero cada cual con su estilo, si… Muchas eran las dudas sobre este nuevo formato, sobre todo porque nos costaba imaginar cómo se podía contar de este modo sin que la narración perdiera frescura, espontaneidad. Nos consta, de hecho, que su relación comenzó así, traduciendo Casilda a Tim, pero cuando vinieron por primera vez a Pamplona, lo que vimos no tenía nada de traducción, era algo mágico, único. Dos voces, dos idiomas, dos tonos dando vida al mismo relato de una forma tan coherente, coordinada y compenetrada, que rompían todos los esquemas, todos los prejuicios. No es que el relato no hubiera perdido frescura, es que la ganaba. Dos magníficos profesionales dando forma a bellas historias cuidadosamente seleccionadas y estratégicamente desarrolladas.

¿Se puede sonreír y tener gesto serio a la vez? También cuesta imaginarlo, pero se lo hemos visto a Tim en multitud de ocasiones. La sonrisa con la que reciben a los adolescentes se complementa con una sutil elevación de ceja, con la mirada fija en quien - ya sentado todo el mundo-, tarda en guardar silencio, un gesto suave, calmado, pero firme. ¡Funciona! Se hace el silencio y sin mucha dilación, entran en la primera historia.

inglés / portugués

Conocí a Tim Bowley en 2004 en Palabras Andarilhas en Beja. Me pareció un árbol alto con un brillo de niño en los ojos. Al lado de él estaba Casilda Regueiro para “traducontar” sus historias en español. Su imagen sobre el escenario era maravillosa de ver, pero lo que más me impresionó fue la voz de él, la manera en que nos abrazaba con firmeza y nos llevaba de viaje a lugares distantes del mundo, pero, al mismo tiempo, tan cerca de nuestros corazones. ¡Fue una noche completamente cautivadora!

Tim comenzó a venir a Portugal hacia finales de los años 90 para contar y dar formación (en 1998 en Braga y después en 1999 en Lisboa) y se convirtió en uno de  los primeros contadores de historias internacionales en llamar la atención del público portugués. Desde entonces contó historias para millares de oyentes sonrientes y compartió su experiencia y conocimiento con centenas de profesores, educadores, bibliotecarios y contadores de historias. Pero ¿cómo es que no me crucé antes con este gran contador de historias? La verdad es que a partir del momento en que lo encontré quedé tan afectada que conducía kilómetros para verlo a él y a Casilda y más tarde también con Charo Pita siempre que contaban historias en Portugal. Entre otros lugares, Tim contó en Braga, Beja, Lisboa, Oeiras, Pombal, Vila Nova de Paiva, Montemor, Vilamoura, Óbidos, Tavira, Coimbra ..

Tuve la suerte de comenzar a perseguir narradores antes de que la crisis llegar al país, cuando las bibliotecas y municipios en Portugal todavía podían contratar a los mejores para venir a nuestro pequeño jardín a orillas del mar. Tim Bowley es un nombre que hace sonreír a muchos portugueses y portuguesas. Dio varios talleres, uno de los cuales fue un curso intensivo en Oeiras en el que tuve la suerte de participar, y muchas historias maravillosas llenaron tardes en todo el país. Algunas de sus historias y colecciones de cuentos fueron publicadas en portugués y están aquí en los corazones y en las puntas de las lenguas de muchos contadores de historias. Rara es la sesión de cuentos, especialmente infantil, en la que no saco su libro Jaime y las bellotas, para jugar con el público con las repeticiones que contiene y recordar los ciclos de la vida y como es importante insistir en su protección. 

No recuerdo cuál fue el lugar exacto en el que escuché por vez primera a Tim Bowley.  Quizás fue en el Maratón de Cuentos de Guadalajara, o quizás en el Festival das Palavras Andarilhas, en Beja (Portugal). Pero sí recuerdo la primera imagen que tuve de Tim: sentado al lado de Casilda, su traductora y acompañante en los últimos años del siglo pasado. Y, para ser más preciso, lo que realmente recuerdo fue el tono de su voz, su profundidad, su cadencia, su armonía.

Cuando Tim comenzó a contar, me sentí transportado por unos instantes a la corte del Rey Carmesí; porque aquella voz me evocaba parajes medievales y bucólicos, y palabras desconocidas que mi mente asoció automáticamente al legendario álbum de King Crimson. Nunca le pregunté a Tim si a él le gusta el rock progresivo de los Crimsom o si, algún día antes de llegar a ser el gran contador que conocemos, recitó la introducción de Lord of the Ages de Magna Carta. En cualquier caso, Tim Bowley pasó a ser para mí el gran bardo que me hizo degustar palabras desconocidas hasta convertirlas en melodía:

Lord of the Ages, nobody knows
Whither he goes, nobody knows

Tim es el Señor de las Palabras porque las sabe todas, y las talla, las modula, las transforma, las hace minúsculas o grandiosas –según convenga– y las regala al público para que las saboreemos como un exquisito manjar. Porque Tim tiene ese don. 

También ha tenido el don de encontrar siempre la mejor compañía para traducir sus cuentos. Casilda primero y Charo Pita después, han recorrido junto a Tim toda la Península Ibérica deleitando a todo tipo de auditorios. Ese era el Tim que conocíamos en Kalandraka, el que nos visitó en las primeras ediciones del Salón del Libro Infantil y Juvenil que organizamos en Pontevedra; al que volvimos a ver en Arenas de San Pedro y en tantos otros lugares.

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