“Dijo el mundo: 
¡Y tú me vienes ahora, Adán, ahora que yo he perdido mi lozanía y mi juventud!”
Hadiz 

En uno de sus libros, Paul Auster cuenta la historia de un muchacho normal al que un día un hombre extraño –un maestro– le dice que ha visto cualidades en él y que, si confía, le hará volar, pero volar de verdad. El muchacho, sin nada que perder, se pone en las manos del maestro y este va sacando lo mejor del chico, y haciéndolo levitar cada vez un poco más, hasta que un día se eleva definitivamente por los aires. Recorren así los teatros de los Estados Unidos de América; todo el mundo quiere ver al chico volador. Pero un mal día el muchacho no consigue despegar. El maestro le dice que vaya a visitar al médico. La revisión indica que está sano como una manzana. Entonces salen del hospital y el maestro se cala su sombrero y tiende la mano al chico:

-Bien, ha sido un placer, aquí se acabó nuestra aventura. 

-¡Pero si estoy bien! –responde el chico alarmado- dice el médico que no me pasa nada. 

-Por eso mismo nuestra aventura se ha acabado –ahora, el maestro–. Si el médico te hubiera encontrado algo, podríamos arreglarlo, esperar, tratarlo, pero si no hay nada, no hay nada que arreglar. Simplemente se acabó.

 Y, efectivamente, el maestro tenía razón: se acabó.

Después de sopesar varios formatos, me decanto por hablar con cada festival por separado, y el recorrido se hará de norte a sur.

 

Atlántica

Sede central: Santiago de Compostela
Dirección de Soledad Felloza
Desde 2012
 

En su primera edición, Atlántica presentó 12 funciones en total, 8 de ellas para público adulto. En la última, celebrada en marzo de 2017, el número de funciones fueron 44, de las cuales el 75% fueron para público infantil y el 25% para público adulto.

El boletín n.º 56 de AEDA está dedicado al trabajo que hacemos los cuentistas fuera de escena, para ello pedimos a unos cuantos narradores que nos contaran cómo era su día a día en tres frentes distintos de nuestro trabajo en casa: la búsqueda de los cuentosla preparación de los cuentos y las funciones y otras tareas. En este artículo nos centramos en el tercer bloque:

 

DE LAS OTRAS TAREAS

 

y cuenta con una breve introducción (realizada por el firmante del artículo) y varios epígrafes más que desgranan distintos tipos de tareas y que recogen y resumen las respuestas obtenidas en los cuestionarios enviados a varios cuentistas profesionales.

El boletín n.º 56 de AEDA está dedicado al trabajo que hacemos los cuentistas fuera de escena, para ello pedimos a unos cuantos narradores que nos contaran cómo era su día a día en tres frentes distintos de nuestro trabajo en casa: la búsqueda de los cuentos, la preparación de los cuentos y las funciones y otras tareas. En este artículo nos centramos en el segundo bloque:

 

EL TRABAJO CON LOS CUENTOS

 

y cuenta con tres apartados: una breve introducción (realizada por el firmante del artículo) y dos epígrafes más: Dónde trabajamos los cuentos y Cómo trabajamos los cuentos, que recogen y resumen las respuestas obtenidas en los cuestionarios enviados a varios cuentistas profesionales.

 

Una breve introducción

En este segundo artículo dedicado a la cocina del cuentista nos vamos a fijar en cómo trabajan los narradores con los cuentos elegidos para incorporar a su repertorio. Quizás pueda parecer que aquí hay menos homogeneidad que en el punto anterior (la búsqueda), pero si observamos bien las respuestas recibidas nos daremos cuenta de que todos realizan un proceso similar (aunque sea siguiendo caminos diferentes), todos buscan apropiarse del cuento, hacerlo suyo, porque sólo así, una vez hecho suyo el cuento, pueden contarlo.

Esta apropiación tiene muchos momentos: comprensión del cuento, fijación de su estructura en nuestra memoria, acomodo a nuestra mirada y nuestra voz narradora... y es un proceso que, en realidad, no termina nunca pues el texto oral no deja de rehacerse y reajustarse. 

El tipo de memoria en el que se quedan los cuentos que preparamos es la memoria autobiográfica, la misma en la que almacenamos nuestros recuerdos (nuestra historia, lo que somos), por eso es tan importante apropiarse del cuento y hacerlo nuestro, pues de alguna manera vamos a habitar en él. 

El boletín n.º 56 de AEDA está dedicado al trabajo que hacemos los cuentistas fuera de escena, para ello pedimos a unos cuantos narradores que nos contaran cómo era su día a día en tres frentes distintos de nuestro trabajo en casa: la búsqueda de los cuentos, la preparación de los cuentos y las funciones y otras tareas. En este artículo nos centramos en el primer bloque, 

 

LA BÚSQUEDA DE LOS CUENTOS

 

y cuenta con tres apartados: una breve introducción (realizada por el firmante del artículo) y dos epígrafes más: Cuándo buscamos y Dónde Buscamos, que recoge y resume las respuestas obtenidas en los cuestionarios enviados a varios cuentistas profesionales.

 

Una breve introducción

Si hay algo a lo que dedicamos tiempo quienes hemos hecho de contar cuentos nuestra manera de vivir es a buscar historias para contar. La materia prima de nuestro trabajo son los cuentos, por eso la búsqueda (o creación) de buenas historias forma parte de nuestras tareas fuera de escena.

En principio son tres los tipos de historias que solemos contar: cuentos de la tradición oral, cuentos de autor y textos propios. A esto se pueden añadir otros tipos de materiales narrativos: historias de vida, otros textos de la tradición (retahílas, romances, brindis, trabalenguas, adivinanzas, sucedidos, cantares...), noticias y hechos históricos, mitos clásicos, etc. 

INUIT EN LA RED
Un viaje virtual al Ártico

 

El Ártico continúa siendo un lugar fascinante que ha ejercido -y sin duda ejerce- una gran atracción sobre muchos de nosotros. No somos los primeros en preguntar cómo puede desarrollarse la vida humana por aquellos lares, y existe, afortunadamente, una larga tradición de estudio de la zona, sus habitantes, sus formas de vida o manifestaciones culturales. En nuestra era, además, si algo nos sobra (aparentemente, al menos) es información, y más complicado parece saber encontrar aquello que buscamos entre las toneladas de webs, posts, blogs y otros seres. Así que para hacer la tarea un poco más fácil, hemos pensado en seleccionar y explicar algunos de los lugares y referentes para aquellos curiosos empedernidos que quieran saber más sobre los inuit y sus historias.

Podríamos empezar diciendo ᑐᙵᓱ, que significa bienvenidos/as en Inuktitut, la lengua que hablan los inuit del Ártico canadiense. Aunque claro, también tendríamos que decirlo -Tikilluarit-, en Kalaallisut, el principal dialecto hablado en Groenlandia. Para no complicar la cosa, os dejamos con este interesante video de la lingüista Lenore Grenoble sobre las lenguas esquimo-aleutianas, no sin antes recuperar el debate y mito acerca de todas las palabras que utilizan los inuit para designar lo que nosotros sencillamente conocemos como nieve.

English

Cuando empecé a narrar allá por el año 1993 me atraía mucho contar historias Inuit y me solía preguntar a mí mismo que derecho tenía yo de contar esas historias. Si una historia no es de mi cultura ¿por qué tengo tantas ganas de contarla?, y ¿cómo puedo llegar a su esencia?, ¿cómo?, si nunca he estado en los lugares de donde proceden esas historias.
Esta era una pregunta muy difícil para mí.

Paul Jakson

No tenía el dinero para visitar esos sitios ni el ingenio de intentar encontrar la manera de viajar a aquellos lugares.
Primero simplemente continué narrando esas historias. Posiblemente de mala manera, pero había algo en mí que estaba conectando con algo en ellas. Necesitaba sentir las historias a través de su narración. Hay un momento en la narración cuando las historias pasan a formar parte de ti y tú a formar parte de ellas. Ya no hay una división entre tú y ellas, no las estás recordando ya que te estás convirtiendo en las historias como si te trasportaras al lugar donde ocurren. Se convierten en totalmente reales y así lo sientes. Las empiezas a ver y sentir desde diferentes perspectivas. ¡Las historias comienzan a cobrar vida!

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